¡LOGROS DEL CHAVISMO! En Venezuela, los más pobres son las víctimas de los grupos de exterminio en tiempos de revolución

Dolar Today / Aug 25, 2019 @ 5:00 pm

¡LOGROS DEL CHAVISMO! En Venezuela, los más pobres son las víctimas de los grupos de exterminio en tiempos de revolución
View of Petare shantytown in Caracas, taken on May 19, 2019. - Petare is the biggest slum of Venezuela. (Photo by MARVIN RECINOS / AFP)

Cuando Aracelis Sánchez ve la televisión o lee el periódico se fija en quien denuncia la muerte de un familiar o conocido a manos de organismos de seguridad del Estado. Toma nota y emprende una cruzada: busca al declarante hasta que lo consigue. Va a la morgue, tribunales o la fiscalía. Sus propósitos son dos: armar un equipo con víctimas de violaciones de los derechos humanos y buscar la justicia.

Por Elizabeth Ostos / Infobae

Desde 2013, su propia tragedia personal la impulsa a luchar. Su hijo, Darwilson Sequera, fue asesinado por agentes de la policía judicial de Venezuela (Cicpc). Durante dos meses, efectivos del referido cuerpo recorrieron el sector popular en donde aún reside; El Valle, en el sur oeste de Caracas.

“El 11 de junio de 2013 hubo allanamientos sin orden judicial en mi barrio. Entonces llegan a mi casa varios hombres armados. Estaba toda mi familia: esposo y tres hijos. Tiran la puerta y entran. Tratamos de huir y es entonces cuando los policías suben al tercer piso, encuentran y matan a mi hijo. Sin motivo y sin excusa. No tenemos dinero ni padrinos en los tribunales o el gobierno para que los culpables sean suspendidos y juzgados. He denunciado el caso en todas las instancias posibles: tribunales, fiscalía, defensoría del pueblo, presidencia de la República y nada. Seis años de impunidad”.

Sánchez recibe a Infobae en su casa en donde ha armado un enorme archivo de prensa con casos en donde se reportan violaciones a los derechos humanos.

En los pasillos de los tribunales, Aracelis ha conocido a madres, padres, hijos y esposas de víctimas. El patrón es el mismo: residentes en zonas humildes, asesinados por efectivos de cuerpos policiales: Cicpc, Policía Nacional, Guardia Nacional, el Faes.

“Es como si dieran una orden de exterminio a los más pobres, la vida no vale nada y los matan a sangre fría”, interviene Milagros César, madre de José Gregorio César, ejecutado el 26 marzo de 2013 por funcionarios del Cicpc.

“Tenía 19 años y era boxeador, había representado a Venezuela en Cuba, República Dominicana y en Ecuador. Tenía beca de aleta y trabajaba cuando podía como motitaxista. El día de su muerte estaba en Caricuao (otro sector popular) en su moto, en una esquina hablando con un amigo y llegaron los policías y les dispararon. En la morgue nos dijeron que él estaba robando a una persona. Por supuesto que es falso. Era un muchacho serio y dedicado a su deporte. Hay testigos que vieron cómo lo mataron”.

Señala que lo engorroso que es llevar un proceso judicial en Venezuela con abogados pagados por el estado. “Es desesperante, todo está preparado para que el policía malandro no pague y para que el pobre las pierda todas. Muchas veces pensé en dejar el caso así, sin culpables. Pero no. Tengo que hacer justicia por mi hijo y por todos los muchachos que caen en las calles de Caracas. Nadie tiene derecho a quitarle la vida a un ser humano”, relata a Infobae.

Aracelis y Milagros lideran la ong Organización de Familiares de Víctimas de Violación de Derechos Humanos (Orfavideh) “porque queremos empoderar a la gente con asesoría de qué y cómo hacer ante un crimen que involucre al Estado. Administradores de justicia indolentes y funcionarios evadidos es la constante. Esta revolución que se dice humanista y solidaria con los más pobres es la que peor los trata”, dice Aracelis.

Son más de 50 familias las que integran la organización. Hasta el presente no se ha enjuiciado o condenado a algún efectivo policial incurso en asesinatos o torturas, “pero la justicia llegará, no dejamos de ir a los tribunales”, señala la persistente caraqueña.

“O se cansan ellos (en tribunales) o me canso yo y no lo pienso hacer. El retardo procesal no va a quitarme el ánimo de luchar por la verdad y la justicia, eso no”, exclama Milagros César.

El trabajo de Aracelis es voluntario. Recibe una pensión de menos de dos dólares por mes. “Vivo de la remesa que mi hijo me manda desde Argentina, sin él, no comemos en mi casa pues mi esposo también es jubilado”.

Zonas de exterminio

Lina Rivera vive en Petare, el sector popular más grande de Latinoamérica, según dicen expertos en demografía. Entre 2017 y 2019 ha perdido a cinco integrantes de su familia, en operativos policiales. Todos hombres y todos menores de 35 años.

“Petare es zona del Faes (Fuerza de Acción Especial de la Policía Nacional Bolivariana), entran y salen del barrio. Detienen, torturan y matan a la gente. A los que quizá estén en malos pasos y en especial a los que no; la mayoría de nuestros muchachos que aún están en Venezuela son trabajadores y honrados. El delito es ser pobre y vivir en Petare. Esta generación de niños vive aterrada cada vez que hay un operativo policial y llegan esos hombres vestidos de negro, con la cara tapada. Hay terror y pánico. A uno de mis niños le da fiebre, otro de cuatro años comienza a contar cómo mataron a su tío en mi casa, es un trauma que nunca lo va a superar”.

Mas información La Patilla.

 

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